27 de abril de 2012

Ntra. Sra. Monserrat. Montaña mágica. El Tejo

Santoral: Ntra Sra. de Monserrat. Santa Zita y San Teodoro
Nuestra Señora de Montserrat: Patrona de Cataluña
Advocación Mariana, 27 de abril
Nuestra Señora de Montserrat
Nuestra Señora de Montserrat

La montaña de Montserrat, en Cataluña, famosa entre las montañas por su rara configuración, ha sido desde tiempos remotos uno de los lugares escogidos por la Iglesia, por boca de León XIII, ratificando una realidad afirmada por la historia de numerosas generaciones, proclamó a Nuestra Señora de Montserrat como Patrona de las diócesis catalanas. 

Consta, por lo menos, históricamente que en el siglo IX existía en la montaña una ermita dedicada a Santa María. El padre de la patria Wifredo el Velloso la cede, junto con otras tres ermitas de Montserrat, al monasterio de Santa María de Ripoll. Será un gran prelado de este monasterio, figura señera de la Iglesia de su tiempo, el abad Oliva, quien siglo y medio después, estableciendo una pequeña comunidad monástica junto a la ermita de Santa María, dará a la devoción el impulso que la habrá de llevar a la gran expansión futura.

El culto a Santa María en Montserrat queda concretado bien pronto en una imagen. La misma que se venera hoy por los creyentes. La leyenda dice que San Lucas la labró con los instrumentos del taller de San José, teniendo como modelo a la misma Madre de Jesús, y que San Pedro la trasladó a Barcelona. Escondida por los cristianos, ante la invasión de los moros, en una cueva de la montaña de Montserrat, fue milagrosamente hallada en los primeros tiempos de la Reconquista y también maravillosamente dio origen a la iglesia y monasterio que se erigieron para cobijarla. En realidad, Santa María de Montserrat es una hermosa talla románica del siglo XII. Dorada y policromada, se presenta sentada sobre un pequeño trono en actitud hierática de realeza, teniendo al Niño sobre sus rodillas, protegido por su mano izquierda, mientras en la derecha sostiene una esfera. El Niño levanta la diestra en acto de bendecir y en su izquierda sostiene una piña. Rostro y manos de las dos figuras ofrecen la particularidad de su color negro, debido en buena parte, según opinión de los historiadores, al humo de las velas y lámparas ofrecidas por los devotos en el transcurso de varios siglos. Así es como la Virgen de Montserrat se cuenta entre las más señaladas Vírgenes negras y recibe de los devotos el apelativo cariñoso de Moreneta.
 Las más diversas poblaciones tienen actualmente sus iglesias, capillas o altares dedicados a Nuestra Señora de Montserrat, desde Roma a Manila o Tokio, por ejemplo, pasando al azar por París, Lourdes, Buenos Aires, Jerusalén, Bombay, Nueva York, Florencia, Tánger, Praga, Montevideo o Viena. Los poetas y literatos de todos los tiempos forman también en la sucesión de devotos de Santa María de Montserrat: Alfonso el Sabio la dedica varias cantigas, el canciller de Ayala, Cervantes, Lope de Vega, Goethe, Schiller, Mistral, con los escritores catalanes en su totalidad, cantan las glorias de la Moreneta, de su santuario, de su montaña. Familias distinguidas y humildes devotos se honran en ofrecer sus donativos a la Virgen, para sostener la tradicional magnificencia de su culto, atendido desde los orígenes por los monjes benedictinos, y para cooperar al crecimiento y esplendor de la devoción. Es ésta una bella constante de la historia de Montserrat, desde las antiguas donaciones consignadas en los documentos más primitivos, pasando por el trono de catorce arrobas de plata ofrendado por la familia de los Cardona y el retablo policromado del altar mayor que costeó la munificencia de Felipe II, hasta el trono y la campana mayor de nuestros días, sufragados por fervorosa suscripción popular. También las familias devotas de todas las épocas han tenido un verdadero honor en que sus hijos consagraran los años de la niñez al servicio de Santa María, encuadrados en la famosa Escolanía o agrupación de niños cantores consagrados al culto, importante asimismo por la escuela tradicional de canto y composición que forman sus maestros, existente ya con seguridad en el siglo XIII y probablemente tan antigua como el santuario. Con sus actuaciones musicales, siempre tan admiradas, en la liturgia de Montserrat esos niños constituyen una de las notas más típicas e inseparables de la devoción a la Virgen negra, a cuya imagen aparecen íntimamente unidos en la realidad de su propia vida como en el sencillo simbolismo de las antiguas estampas y las modernas pinturas de Nuestra Señora de Montserrat. 
Visita a la montaña de Montserrat


                                                                       Vísta aérea de las Montañas


Montaña por siempre mágica, Montserrat está situada sobre la ribera derecha del río Llobregat. El Llobregat es el río barcelonés por excelencia. Nace en prepirenaica Sierra del Cadí, a más de 2000 metros de altitud y desemboca junto a la ciudad de Barcelona formando un amplio delta.
A la altura de Montserrat, el cauce del Llobregat se halla a una altitud de poco más de 100 metros sobre el nivel del mar. El pico más alto de Montserrat es San Jeronimo (Sant Jeroni), con 1224 metros. En la montaña destacan por su audacia las formaciones de la vertiente norte y oeste. Al extremo oeste, hallamos las “Agullas”, donde se acumulan incontables agujas de roca vertical en graciosa formación.

La Cadireta tiene una forma muy curiosa y enigmática. De hecho, es una pequeña prolongación de 200 metros de la Montaña hacia el norte. Un agujero triangular por el que pasan los últimos rayos del día, la atraviesa en la parte media, dándole el nombre de la Foradada. Y en la punta norte vemos una formación que es la imagen de la cabeza de un dragón legendario, mirando al norte, tal vez a la estrella polar. Más abajo, siguiendo por la Cadena de Les Pujades, hay una roca como un altar.

Toda la vertiente norte de Montserrat está formada por altísimas paredes y agujas de piedra que se elevan sobre las tierras bajas. Destacamos entre estas agujas el Cavall Bernat que es una altísima aguja de piedra, la más vertical, audaz y estilizada de toda Montserrat.
Un poco más allá, en el este de la montaña, encontramos el monasterio benedictino de Montserrat, situado a 721 metros sobre el nivel del mar. En la actualidad este monasterio es un centro turístico de primer orden.
El monasterio benedictino de Monserrat fue fundado en 1027 por el abad Oliva y está situado en la ladera meridional - este de la montaña. De la primitiva iglesia de estilo románico se conserva sólo el portal. En 1537 fue ampliada y restaurada dentro del estilo gótico. La actual iglesia data de la segunda mitad del siglo XVI y consta de una sola nave con doce capillas laterales.
Al fondo de la explanada donde se halla el monasterio hay una placita con dos ejemplares de tejo, árbol mágico desde la antigüedad. Todo este árbol es venenoso (y alucinógeno) excepto su fruto. En toda la montaña de Montserrat nos encontraremos con diversos ejemplares de este arbol algunos de los cuales, los situados en lugares más inaccesibles, son de edad y tamaño considerable. Debido a la calidad de su madera, la mano del hombre ha hecho desaparecer este árbol de las montañas de la región, pero en Montserrat ha sobrevivido gracias a la dificultad de acceso y de desplazamiento por el terreno. En esta mágica montaña lo encontraremos casi siempre en los espacios que quedan entre las formaciones verticales de piedra, como guardianes de los angostos pasos hacia las zonas más elevadas.

Tejo: Patrimonio de la Humanidad

El Observatorio Convergente de Árboles Singulares y Monumentales manifesto la necesidad de declarar a los Tejos del norte de España y arco atlántico europeo, Patrimonio de la Humanidad para garantizar su conservación.
 Los expertos han expresado la necesidad de declarar al Tejo Patrimonio de la Humanidad, dado su alto valor cultural y biológico, así como su simbolismo como árbol sagrado de la antigüedad. “El Tejo es el árbol más antiguo de Europa”, han asegurado, “no podemos permitir que los ejemplares que quedan vayan muriendo por las obras urbanas y otras amenazas”.

Taxus (Tejo)


Flores del tejo europeo (Taxus baccata)

El tejo de Bermiego (Asturias), considerado por algunos autores cómo el tejo más viejo de Europa

Arilo de tejo

Los tejos (Taxus) son un género de árboles coníferos de la familia Taxaceae, propios de las zonas montañosas, con ambientes frescos y húmedos, y que prefieren los terrenoscalizos.
Pueden alcanzar una altura de hasta 20 metros. Aunque con frecuencia se desarrolla de manera desigual, su copa es piramidal con abundantes ramas que salen del tronco de manera horizontal. El tronco es grueso y con una corteza delgada de tiras pequeñas de color pardo rojizo o grisáceo, alcanzando diámetros de 1,5 metros. Son muy longevos, pudiendo superar los 1.500 años de vida. Tiene hojas perennes de 10 a 30 mm. dispuestas en dos hileras opuestas, de color verde oscuro por la cara superior y amarillento o glabro por el envés. Es una especie dioica, con pies masculinos o femeninos. Fructifica en forma de arilo carnoso que rodea la simiente, de intenso color rojo y sabor agradable. Maduran en otoño y cada seis o siete años el árbol tiene una producción abundante de frutos. Raramente forman bosquetes, siendo lo común encontrar a los ejemplares aislados. Casi todas las partes de la planta son ricas en alcaloides tóxicos: taxina, taxol, y baccatina, siendo el primero el más peligroso, pues puede llevar a la muerte en pocos minutos. El arilo o baya es la única parte libre de taxina, pudiendo ser ingerido con la precaución de retirar la semilla.

Su madera es muy dura, de grano fino y apretado, lo que la hace muy apta para ebanistería y talla, aunque la escasez de piezas de suficiente grosor, debido a su crecimiento muy lento, limita su uso. Durante la Edad Media fue muy utilizado en las Islas Británicas para la elaboración del arco largo, por su resistencia y flexibilidad, hecho que produjo su casi extinción en las islas.
Silio Itálico, Lucio Anneo Floro y San Isidoro de Sevilla señalan el uso de estas semillas en la Península Ibérica por parte de los antiguos cántabros, astures y entre los pobladores de Gallaecia como veneno para suicidarse cuando se encontraban sitiados por el enemigo o presos de éste.

Usos y tradiciones
Estos pueblos celtas veneraban al tejo dado que formaba parte de algunos de sus rituales al ser considerado un árbol sagrado, probablemente debido a la extraordinaria longevidad de la planta, que la hace parecer inmortal. Por esta misma razón, en España ha sido plantado profusamente en la Cornisa Cantábrica al abrigo de ermitas, iglesias y cementerios desde tiempos remotos, como símbolo de la trascendencia de la muerte, y es habitual encontrarlo en las plazas de los pueblos bajo el cual se realizaba el concejo abierto. Todo esto es lo que le ha permitido perpetuar ese halo de misterio y sacralidad que envuelve lo relacionado con esta especie.
Para tradición y cultura asturiana este árbol ha constituido un auténtico vínculo de su pueblo con la tierra, los antepasados y la religión antigua. En Asturias era costumbre el llevar a los difuntos una rama de tejo el Día de Todos los Santos, para que ella les guiara en su retorno al País de las Sombras. Durante la Noche de San Juan era asimismo usual que los mozos asturianos depositaran estas mismas ramas en las ventanas o puertas de la casa de sus pretendidas, mientras ellas les tiraban bayas de este mismo árbol.

Historias y leyendas
En una leyenda irlandesa, para casarse con una doncella, es condición indispensable que el pretendiente traiga, la rama de acebo, la flor de caléndula y las bayas carmesíes del tejo. Se encuentra en el Círculo de Piedra del poder, en el lejano Donn TIR, en el mar occidental y este viaje de ida y vuelta debe realizarse en un día y una noche. La sin par Fiongalla espera anhelante que su amado Feargal realice la proeza y el héroe llega, tras múltiples aventuras, a un bosquecillo de árboles viejos como el mundo y encuentra un monumento megalítico en el interior de un círculo de poderosas piedras. Allí está la rama de acebo y el tejo que da bayas y a sus pies la caléndula... (An Braon Suan Or. El Broche de oro del Sueño).

En esta misma región se recita el romance de Naoise y Deirdre, que cuenta la historia de dos amantes desdichados. Hasta la muerte quisieron manternerlos separados y clavaron su cadáveres con estacas de tejo. Pero las estacas arraigaron y los dos árboles espléndidos pudieron abrazarse al fin para siempre sobre la catedral de Armagh.

Un dicho popular inglés recoge una enigmática tradición que hace referencia al tejo como el ser vivo más longevo:
Las vidas de tres zarzos, la vida de un perro. Las vidas de tres perros, la vida de un caballo. Las vidas de tres caballos, la vida de un hombre. Las vidas de tres hombres, la vida de un águila Las vidas de tres águilas, la vida de un tejo. La vida de un tejo, la longitud de una era. Siete eras desde la creación hasta el día del juicio.
La longitud de una era es por término medio de unos 729 años.

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